Picokijada

Picokijada

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Đurđevac

Después de fracasar en su intento de conquistar la fortificación de Đurđevac en un único asalto, Ulama-beg, jefe del ejército turco, decidió aplicar otro plan estratégico, es decir, mediante un asedio paciente hacer que los ciudadanos lleguen al límite del hambre y se rindan. En el momento en el que dentro de las murallas ya casi no quedaba comida, excepto un gallo viejo, los habitantes de Đurđevac forjaron un plan diabólico. Con un cañonazo lanzaron hacia el enemigo su último bocado: el gallo. Convencido de que les sobraba comida, puesto que la tiraban a cañonazos, Ulama-beg retiró su ejército. En su retirada echó una maldición a la población de Đurđevac y los llamó “picoki” (gallitos). A finales de junio, con una obra teatral al aire libre, los ciudadanos de Đurđevac reviven esta leyenda. Se lleva a cabo en el lugar donde realmente ocurrió la leyenda e incluye a centenares de extras, aficionados a la cultura, jinetes y actores profesionales. Esta manifestación obtuvo el estatus de patrimonio cultural inmaterial de Croacia.