Bijele y Samarske stijene

Bijele y Samarske stijene

Pequeños secretos del gran monte Velika Kapela

Contemplando el mapa físico de Croacia, pocos se fijarán en el hecho de que en el corazón del país, entre las localidades de Vinodol, Fužine, Mrkopolje, Ogulin, Jasenak y Žuta Lokva se encuentra una zona de bosques sin poblar. Esta extensión forestal es conocida como el monte Velika Kapela.

Bijele stijene
Alan Čaplar

En el Velika Kapela se esconde uno de los paisajes más impresionantes de toda Croacia, los peñascos Bijele y Samarske stijene. Aquí la naturaleza se recreó en pleno sentido de la palabra y engendró fantásticas e increíbles formas de roca, que superan en muchos aspectos cualquier obra del hombre. En muchos sitios de los Bijele y Samarske stijene se yerguen torres verticales y escarpadas, en ocasiones de más de 50 metros de altura. Sus picos rocosos están separados por numerosas brechas, grietas, gargantas y despeñaderos. Es precisamente este relieve lo que convierte a los Bijele y Samarske stijene en una zona difícil de acceder y transitar.

 

Con la excepción de sus picos rocosos sin vegetación, el resto del área de los Bijele y Samarske stijene, al igual que los alrededores, está cubierto de extensos bosques, cuyos tonos oscuros ofrecen un bonito contraste a las rocas blancas de piedra caliza. Para asegurar una óptima conservación de este único entorno montañés, los Bijele y Samarske stijene han sido declarados reserva natural estricta, recibiendo así el máximo grado de protección, más riguroso incluso que el de los parques nacionales.

 

Los principales puntos de partida para la subida al Velika Kapela son las localidades Mrkopalj, a la que se llega del norte desde Delnice, y Jasenak, a la que se llega por una carretera asfaltada desde Ogulin. El camino de macadán en el que aparecen las primeras marcas pintadas indicando el rumbo de los Bijele y Samarske stijene, y también del Bjelolasica, es conocido como Begova staza, la senda del bey. Desde ella se puede llegar a los Bijele stijene por una ruta señalizada y de fácil tránsito, tras una hora de subida empinada por el bosque. Justo debajo de los picos de Bijele stijene se encuentran dos albergues de montaña. La senda, sin embargo, continúa el ascenso entre las rocas hacia la cima, abriendo de pronto unas vistas sensacionales. La misma cumbre de Bijele stijene se alza 1335 metros sobre el mar y ofrece una magnífica vista al monte Bjelolasica, el Klek e inumerables torres de formas extraordinarias.

Bijele stijene
Alan Čaplar

Lo más emblemático de Bijele stijene son los Prsti, o dedos de piedra. Se trata de una fila de cinco esculturas naturales, que se levantan en la cimera como una mano hacia el cielo. Esta imagen, testimonio impactante de la creatividad e ingenio de la naturaleza, permanece grabada en el fondo del corazón de cada visitante de los Bijele stijene.

 

Además de los Prsti, uno de los lugares más impresionantes de los Bijele stijene es, sin duda, su hondón con capilla –rodeado cual un anfiteatro por peñascos verticales de 50 metros de altura–, al que se accede por un pasillo estrecho debajo de la roca llamada Slonova brada, la barba del elefante. Desde la entrada al hondón parte la senda de Vihoraški put, una de las pistas de montaña más difíciles de Croacia, que recorre un terreno sumamente agreste. Parte de esta pista cuenta con sirgas de acero y anclajes, siendo su tránsito aconsejable sólo a escaladores experimentados.

Bijele stijene
Alan Čaplar

La mejor manera de acceder a los Samarske stijene es por Begova staza desde Mrkopolje y Tuke, aunque también se puede acceder por el sur, desde Jasenak. La senda de montaña para subir a los Samarske stijene comienza en el kilómetro trece, desde la aldea de Tuke. La principal base para montañeros es el refugio Ratkovo sklonište, una cabaña de madera escondida en el hueco bajo un peñasco vertical que se eleva sobre ella a modo de techo natural.

 

Los Bijele y Samarske stijene son un fenómeno kárstico único situado en pleno bosque.  Este corazón de Velika Kapela, cálido aunque de piedra, ofrece un santuario de paz y tranquilidad, en el cual el sonido más ruidoso es el rumor del viento en los árboles y el canto de los pájaros que sobrevuelan las rocas imponentes.