Mljet

Mljet

La verde isla montañosa

Mljet, al igual que muchas otras islas en el Adriático, se caracteriza por escarpadas e inaccesibles partes de su orilla que inspiran interesantes tradiciones y leyendas. Una de las leyendas relacionadas con la isla de Mljet cuenta que, durante una tormenta, el héroe griego Ulises sufrió un naufragio cerca de ella. Es verdad que el episodio descrito en el famoso poema épico de Homero puede no basarse en hecho reales, pero tampoco importa. Incluso sin eso Mljet es una isla especial, digna de ser hogar del héroe mítico. Su maravillosa naturaleza, el mar cristalino, sus lagos, islotes y un rico patrimonio cultural convierten a Mljet en una perla única en la costa adriática.

Mljet, Prožurska luka
Alan Čaplar

Mljet es, entre las islas grandes de Croacia, la más meridional. Se encuentra en la cercanía inmediata de la ciudad de Dubrovnik, la isla de Korčula y el archipiélago de Elafiti, y está separada de la península de Pelješac por el canal de Mljet. La cumbre más alta de la isla es Veliki grad, de 514 metros de altura, y existe otra decena de picos que superan los 300 metros. A lo largo de la isla se encuentran muchas cuencas y llanos kársticos, así como un centenar de pequeños hondones. Mljet ofrece opciones excelentes para montañeros, y cuenta con una senda de travesía que recorre toda la isla.


Pese a tener estructura kárstica –al igual que las demás islas croatas–, Mljet se caracteriza por una abundante y variada vegetación mediterránea, gracias a la cual recibe el título de la “isla más verde de Croacia”. El clima mediterráneo con veranos secos e inviernos suaves, junto con hasta 2500 horas de sol al año, proporciona unas condiciones ideales para el reino vegetal.

Mljet, Veliko jezero
Alan Čaplar

Lo más atractivo de la isla es, sin duda, su parte noroeste, declarada parque nacional en 1960. Dicha categoría de protección le fue otorgada por su extraordinario patrimonio histórico-cultural, con monumentos de la época de las tribus ilirias, del Imperio Romano y de la República de Dubrovnik, y también por sus singulares lagos insulares y aspecto único de su orilla recortada, sus peñascos, acantilados e islotes y, por último, la exuberante y verde vegetación en los montes que se elevan escarpados del mar y ocultan los llanos kársticos y los antiguos poblados de piedra. Las dos singulares calas de la isla primero fueron lagos de agua dulce hasta que, al comienzo de la era cristiana, un angosto entrante los unió al mar abierto. Aunque estas calas profundas las llene hoy en día el agua del mar, en el paisaje parecen lagos, de modo que los habitantes locales siguen llamándolas así. En el medio de Veliko jezero, el “lago grande”, se encuentra el bonito islote de Santa María, con una iglesia y un convento fundados en este lugar tan especial en el siglo xii por los benedictinos del Monte Gargano en Italia. Los lagos se ven muy bien desde el monte que se eleva sobre ellos y, en particular, desde los picos Montokuc y Gradina. Existen rutas de paseo y sendas de montaña bien señalizadas que llevan hasta estos picos.


Cabe señalar que existen atracciones interesantes también fuera del parque nacional. Por la mitad de la costa meridional de la isla encontramos la gruta de Ulises, una cavidad kárstica cuyo techo se ha hundido de modo que se parece a una sima o un pozo ancho. En su fondo se ve el mar, ya que la gruta se comunica por un túnel natural con el mar abierto. La senda de acceso a la gruta de Ulises parte del llano de Babino polje. En la parte alta de este llano se inicia también la ruta de montaña hacia la cumbre más alta de la isla, Veliki grad, alcanzable en una hora y media de marcha.

Mljet
Alan Čaplar

Como hogar de leyendas apasionantes y de naturaleza cautivadora, Mljet está en pleno derecho de llamarse la perla de la costa adriática. Aquí resulta difícil discernir el límite entre la realidad y la leyenda pero, por otra parte, descubrir todo lo que la isla esconde es una misión llena de placeres en la que este límite poco importa.