Risnjak y Snježnik

Risnjak y Snježnik

Apacibles gigantes rocosos

Si tuviésemos que elegir entre las montañas croatas un área reducida que reuniese el mayor número de fenómenos naturales, uno de los favoritos sería sin duda el monte de Risnjak. Allí se encuentran en una manera única las influencias alpina, dinárica, mediterránea y continental. Al visitante le conquistarán sus bosques antiguos y bien conservados, sus amplias vistas, los tonos verdes del río Kupa –que desde su manantial somontano corre con la fuerza  de un gran río–, y numerosas otras maravillas. El Risnjak está, además, protegido como parque nacional.

Međuvrhi
Alan Čaplar

Precisamente en el Risnjak las zonas panónica y peripanónica se acercan más al mar Adriático y la divisoria de aguas de las vertientes hidrográficas del Adriático y del Mar Negro está aquí más cerca de la costa adriática. En otras palabras, una gota de lluvia que cae sobre el Risnjak emprenderá un viaje emocionante por el paisaje cárstico hasta llegar al Kupa, Sava, Danúbio y, finalmente, al Mar Negro, a mil kilómetros de distancia, pese al hecho de que el Risnjak se encuentra a tan sólo quince kilómetros del Mar Adriático. A decir la verdad, hemos de tomar este dato sobre la divisoria de aguas con cierta reserva debido a la composición caliza del terreno, en el cual el agua fácilmente encuentra sus insondables caminos subterráneos.


Al pie del Risnjak, bajo las rocas empinadas de Kupečki vrh junto a la aldea de Razloge, nace de un manantial potente el Kupa y en seguida cobra rasgos de un gran río. Por su singular color turquesa y su ubicación en un barranco hondo bajo la peña Gavranova stijena y el pico Kupečki vrh (715 m), el anfiteatro natural en el que nace el río Kupa ofrece una experiencia irrepetible de belleza y de paz. El propio nacimiento del río adquiere la forma de una laguna ovalada, incrustada bajo riscos verticales de cien metros de altura. Más adelante en su recorrido, desde el afluente Čabranka hasta la localidad de Kamanja cerca de Ozalj, el cauce del Kupa marca la frontera entre Croacia y Eslovenia.

Guslica sa Snježnika
Alan Čaplar

La cimera del Risnjak se identifica fácilmente desde lejos por los peñascos de Veliki y Južni Mali Risnjak, con un collado en el medio en el que se sitúa el albergue de montaña. El Risnjak es uno de los picos más pintorescos de Croacia, el segundo más alto en Gorski kotar (sólo seis metros más bajo que Bjelolasica). Gracias a su ubicación, desde él se tiene una vista cautivadora a la bahía de Rijeka, la isla de Krk, los montes Učka, Ćićarija, Snježnik y el Snežnik esloveno, el lago Lokvarsko, los montes Bjelolasica y Velebit y, en el puerto de montaña bajo el pico, el albergue de Schlosser.  Impacta, además, el hecho de que no se ven poblaciones, tan sólo extensos bosques de montaña de los que se elevan  numerosos picos.


Al peñasco del Risnjak le separada al occidente del monte Snježnik un valle profundo con el camino rural que va de Gornje Jelenje a Gerovo y del que parte el itinerario más corto a la cimera del Risnjak (una hora y media de subida). Del lado oriental las laderas del Risnjak bajan suavemente hasta Crni Lug. El trayecto por esta vertiente hasta la cumbre del Risnjak dura unas tres horas y se puede hacer por dos sendas diferentes. Cerca de Crni Lug se encuentra el valle de Leske, que se puede conocer con un agradable paseo por la ruta didáctica que parte del edificio de la dirección del Parque Nacional, en la aldea de Bijela Vodica.

Risnjak
Alan Čaplar

El peñasco contiguo de Snježnik también ofrece vistas impresionantes al Snežnik esloveno, los montes Obruč y Učka y la bahía de Rijeka con las islas septentrionales del mar Adriático. Además, ningún otro lugar como el Snježnik ofrece una vista tan maravillosa a la cimera del Risnjak. Al igual que su homólogo esloveno, todo el Snježnik y su pico más alto deben su nombre a las grandes cantidades de nieve que, pese a la cercanía del mar, no se derriten hasta bien entrada la primavera. La excursión a los picos del peñasco de Snježnik comienza en Platak, una pintoresca pradera que sirve también como el destino de ski de la ciudad de Rijeka. Desde Platak al Risnjak se sube en una hora y media por una senda bien balizada y muy interesante.

 

Gracias a la dificultad de acceso, todo lo que hace que el Risnjak sea un lugar único se ha mantenido en gran parte intacto y sigue ofreciendo su belleza a todos aquellos que deseen conocer este pequeño pero encantador rincón de Gorski kotar.