Vidova gora en la isla de Brač

Vidova gora en la isla de Brač

La montaña insular más alta del Adriático

Vidova gora en la isla de Brač es el monte más alto de todas las islas y uno de los miradores más bonitos del Adriático. Tiene la forma de un alargado acantilado kárstico en la costa meridional de Brač. Los flancos de este monte son muy diferentes entre sí. El meridional se precipita rocoso al mar hacia la localidad de Bol, mientras el septentrional baja gradualmente en forma de una meseta kárstica de diez kilómetros de acho. La mayor parte de esta superficie está cubierta de hierba rala y de maleza mediterránea, con la excepción de la zona de Kneževravan cubierta de bosque de pino negral. Esta amplia meseta que abarca más de la mitad de la isla está completamente deshabitada y desierta, ya que todas las poblaciones principales, con la excepción de Nerežišće, se encuentran en la orilla. Brač es mundialmente conocido por el mármol blanco que se extrae y corta en varias canteras de la isla.

Vidova gora
Alan Čaplar

La subida a Vidova gora es un complemento bonito de cualquier estancia turística en la isla. El principal acceso al monte es por la carretera asfaltada que parte de la meseta de Kneževravan, cerca de Nerežišće. El acceso por la montaña desde Bol es más atractivo, pero también más fatigoso . Las sendas están marcadas y la orientación no es difícil. Las primeras balizas aparecen en Bol junto a la iglesia de la Vírgen de Carmen, cruzan la carretera de acceso a Bol y suben por el caserío desierto de Podborje y por un terreno kárstico hasta la cima. La subida puede ser extenuante en los meses de verano, ya que se salva una diferencia de 780 metros de altura con marcha por terreno agreste.

 

En la cumbre más alta de Brač se encuentra una cruz de mármol blanco de las canteras locales, de 12 metros de altura, así como una centralita telefónica y la taberna Vladimir Nazor. Los alrededores inmediatos de la cumbre fueron en su día un antiguo lugar de culto y los restos de una doble muralla defensiva sugieren la existencia de una fortaleza iliria. La cima se llama Vidovica, San Vito o Sutvid, debido a una capilla croata antigua cuyos restos se aprecian a cien metros de la cumbre.

 

La vista desde la cima abarca la orilla meridional de la isla con una franja verde alrededor de la localidad de Bol. Las miradas se suelen detener en especial en el llamativo Zlatni rat, un cabo de arena que se adentra en forma de punta más de 600 metros en el mar azul. Bol, bajo el monte de Vidova gora, era un antiguo pueblo de pescadores, hoy en día convertido en destino turístico de moda en la costa meridional de Brač, con sus hoteles, instalaciones de recreo y maravillosas playas.

Vidova gora
Alan Čaplar

En las laderas escarpadas del Vidova gora, cerca de Murvica junto a Bol, se encuentra la interesante Zmajeva špilja, o gruta del dragón. Se llega a ésta por un antiguo sendero de pastores, hoy en día habilitado como paseo turístico. Zmajeva špilja mide apenas veinte metros de largo, pero abunda en huellas extraordinarias de la estancia de ermitaños. En el lado izquierdo de la gruta se aprecia grabada en la roca la figura de un dragón. A su lado y en otras partes de la gruta existen otros grabados en relieve. Se encuentran aquí también restos de las paredes de una capilla y de las moradas de ermitaños que habitaron este lugar a lo largo de los siglos.

Vidova gora
Alan Čaplar

Un testimonio todavía más llamativo de la vida asceta  es la llamada ermita Blaca, escondida en un desfiladero que penetra cuatro kilómetros isla adentro. Se trata de un convento fundado en 1551 por los sacerdotes de tradición glagolítica quienes, retrocediendo ante las invasiones turcas, crearon este nuevo centro para sus estudios. En el convento, hoy en día fuera de uso eclesiástico, se encuentran unos 12.000 libros antiguos, numerosos mapas, documentos, apuntes, artefactos de valor etnográfico, una prensa, un telescopio, un piano, etc. Esta ermita es además interesante por estar construida al pie de un risco, en el escarpado desfiladero kárstico en la parte deshabitada de la isla, a tres kilómetros y medio del mar. A la ermita no se puede llegar en coche, tan sólo a pie, siendo la opción más fácil seguir el camino desde Kneževravan. Al norte de Blaca se han trazado sendas hasta Nerežišće y hasta la cumbre de Vidova gora, a unas tres horas de marcha.